Comprensión - I Ching

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El “I Ching” no es solamente un libro adivinatorio, un “oráculo”, probablemente tampoco un tratado de conocimiento esotérico, alquímico o psicológico (intuitivo y subconsciente). Es más, las  extraordinarias coincidencias entre esta valiosa pieza del conocimiento humano primigenio, cuya antigüedad se data en milenios, con la ciencia moderna, desde la teoría de la relatividad o la mecánica cuántica al álgebra basada en números binarios o la biología del ADN resultan asombrosas, incluso para un no iniciado

Sin embargo, la dificultad y la complejidad aparentes de lo presente humano son sólo el resultado de transformaciones y mutaciones cuya ventura o desventura viene determinada por su persistencia en el tiempo y su adaptabilidad, por usar algunos de los instrumentos conceptuales contenidos en el libro

En realidad, el conocimiento, entre numerológico e intuitivo, se basa en dos ideas fundamentales muy sencillas. La acción apropiada sigue lo fácil y de ello resulta su manifestación y recepción en la forma, simple. Esto significa claridad. La desviación del camino o método fácil y la forma simple (lo fácil y lo simple) es consecuencia de la indecisión y la vacilación, y provoca un estado de confusión, del que es posible librarse mediante el arrepentimiento.

La comprensión de lo que ha de suceder es posible mediante la reflexión previa, cuyo material son las Imágenes arquetípicas, una suerte de conocimiento esencial en que los sabios de otro tiempo creyeron identificar los componentes de lo divino y lo humano

Estos elementos se duplican y transforman, se combinan y permutan dibujando una acción resultante que unos denominan Azar y otros Destino. La sabiduría ancestral acumulada en el “I Ching” sostiene que es posible comprender interiormente La Esencia (el Tao) y el propio camino o devenir vital, a partir de la observación de los fenómenos naturales básicos (el día y la noche, las estaciones, los ciclos de nacimiento y muerte, la idea de “no ser” como origen y fundamento del ser)

Este “mapa” que nos permite comprender psicológicamente los cambios (y las rigideces que los impiden o las indecisiones que los retrasan) calma nuestra inquietud (nuestra “angustia vital”) ante algo incierto y confuso que en realidad no es más que un espejo de lo que realmente somos.

- la Unidad invisible, pero fundamento de todo lo visible(1),
- las dos fuerzas esenciales en que se desdobla pero que la integran y que forman un todo, Lo Creativo y Lo Receptivo, La Claridad y la Oscuridad, lo Masculino y lo Femenino, el Yin y el Yang y que definen los dos trazos básicos en los que se descompone, la línea continua o Firme ( _____ ) y la line quebrada o Blanda ( __  __ ) (2),
- Los cuatro estados o estaciones en la que la acción y la obra de los dos anteriores opera y que se corresponde con los ciclos vitales de la naturaleza, es decir, las cuatro estaciones, los cuatro signos cardinales, a cuyo devenir se adaptan todos los seres vivos (4)
- Los Cinco estados de mutación o elementos, Fuego, Madera, Metal, Agua y Tierra, cuya interacción hace posible las modificaciones y transmutaciones que movilizan a “dioses” y “demonios”, y que es por ello la base del cálculo numérico de cada consulta mediante tallos de milenrama (5)
- Las Ocho imágenes arquetípicas (Cielo-Agua-Montaña-Trueno-Viento-Fuego-Tierra-Lago) que, combinadas, proporcionan el conocimiento necesario para la acción (8).
- Los Sesenta y cuatro hexagramas, combinación de las ocho imágenes anteriores (8 x 8) que conforman el resultado final, el “oráculo”


Wilhelm, p. 398

Esta propuesta o mapa (y en este sentido instrumental, flexible y fácil debe usarse, y no como un cuerpo rígido de leyes que deban ser obedecidas sin atender su sentido) forma parte del “libro sapiencial”, cuyas sentencias se recogen principalmente en el llamado Libro Segundo del “I Ching”, titulado por Wilhelm “El Material”, y compuesto por el “Shuo Kua” o “Discusión de los Trigramas” y el magnífico, por momentos inescrutable, pero estimulante “Ta Chuan” o “Gran Tratado”, cuya lectura facilita la comprensión profunda (psicológica, o filosófica si se prefiere) de la reflexión y de la acción que componen todo comportamiento sabio.

El Gran Tratado está situado entre el Libro Primero (“El Texto”), que contiene las definiciones e interpretaciones primigenias de los 64 símbolos o hexagramas que constituyen el “I Ching”, y el Libro Tercero (“Los Comentarios”), que recoge las aportaciones tardías construidas a partir de las reflexiones del Gran Tratado.

“Lo firme y lo blando se suplantan recíprocamente dentro de la secuencia de los ocho signos. De este modo lo firme se transforma, en cierto modo se funde, y se convierte en lo blando; lo blando se modifica, se entrenza y consolida en cierto modo, y se convierte en lo firme. De esta manera los ocho signos se conmutan o permutan convirtiéndose unos en otros según su secuencia, y así siguen su curso los fenómenos regularmente cambiantes del año. Pero lo mismo ocurre en todos los ciclos; también la vida forma parte de ellos. Lo que es día y noche, verano e invierno, es vida y muerte dentro del ciclo de la vida” (Wilhelm, p. 371)

“Aquí se expone cómo lo fácil y lo simple ejercen sus efectos en la vida humana. Lo fácil es fácil de comprender y de ello surge su poder sugestivo. Aquel que tiene pensamientos enteramente claros, fáciles de comprender, se gana la adhesión de los hombres porque así encarna el amor" (Wilhelm, p. 374)


No hay reglas para la lectura del I Ching, incluso la tirada y la seleccion de un signo pueden ser innecesarias. El libro puede relajar y emocionar por igual, estimular la acción, o, simplemente, facilitar la contemplación. Es suficiente abrir sus páginas, premeditadamente o por azar, y dejarse penetrar por su incomprensible claridad.

Si se prefiere la tirada, los pasos a seguir podrían ser los siguientes:

1. DEFINIR LA CONSULTA, tomándose un tiempo para la reflexión; es aconsejable formularla por escrito con claridad y simplicidad, ya que los límites de la pregunta empiezan a prefigurar la respuesta del libro.

2. REALIZAR LA TIRADA, siguiendo las explicaciones de las dos páginas anteriores (Claves y Consulta), hasta obtener el signo o los signos correspondientes.

3. COMPRENDER EL SIGNO, en su propia esencia, de acuerdo con las características expuestas en los textos (Libro I) y en los comentarios (Lirbo III), teniendo muy en cuenta las claves generales para la interpretación (Libro II).

4. INTERPRETAR EL SIGNO, siguiendo el flujo de pensamientos, emociones e intuciones que muy probablemente estimulará la lectura de los materiales sobre el signo.



La definición de la consulta es su fundamento, y por ello pueden sugerirse los siguientes criterios de elaboración:

- REFLEXIÓN, saber lo que nos inquieta
- TIEMPO, no hay prisa, buscar el ritmo adecuado para elaborar la pregunta
- ESCRIBIR, para exteriorizar la inquietud, con un borrador si es necesario
- CLARIDAD,  de acuerdo con la clave interior de cada consultante (sus propios valores, sus experiencias)
- SIMPLICIDAD, pocas palabras, sin adornos, para facilitar la interacción con el libro
- SINCERIDAD, no disfrazar u ocultar los motivos de la verdadera inquietud
- FORMATO LIBRE, puede ser una pregunta concreta o general, el nombre de una persona o de un grupo, o la descripción de una situación; o todas ellas, o ninguna

El I Ching no es racional en sentido filosófico, no busca entender la causa-efecto, no pretende una artificiosa perfección; e incluye la intución, el azar, el claroscuro y el curso natural de los acontecimientos entre sus opciones







La comprensión del signo puede requerir un tiempo, tampoco debe sorprender la clarividencia inmediata, o la ofuscación, especialmente en los inicios o con el espíritu agitado. En este sentido, pueden interesar las observaciones siguientes:

- La CONSULTA y la LECTURA ya nos han dado pistas de lo que debemos buscar en el texto; las palabras leídas y sentidas van enlazando con nuestros pensamientos e intuciones.
- EL SIGNO no és  estático y fijo, sino dinámico y cambiante. Los símbolos representados permiten ver un recorrido, no un resultado fijo. Las dificultades son oportunidades, y los logros pueden oscurecerse, todo ello en el sentido espiritual más clásico.
- La tirada puede generar un nuevo signo, o SIGNO EN MUTACIÓN, con el que debe hacerse una interpretación conjunta.
- EL SIGNO forma parte de una CASA (uno de los 8 trigramas o signos básicos), cuyo sentido puede matizar o atenuar el impacto de una primera lectura.
- LOS 2 TRIGRAMAS que componen el signo también influyen en la lectura y la comprensión del signo.








La comprensión del libro requiere una preparación, por su aparente complejidad, y su elevado nivel de abstracción, aunque las personas intuitivas y espiritualmente despiertas lo recorrerán con facilidad, ya que no necesitan método.

Se pueden sugerir algunas recomendaciones para facilitar el recorrido:

- LEER Y COMPRENDER EL TAO, directamente de las fuentes (Lao Tsé  y otros pensadores clásicos), o mediante los innumerables tratados y comentarios disponibles, todos ellos útiles y válidos en alguna medida.

- LEER LOS PRÓLOGOS Y EL LIBRO II DEL I CHING, donde se encuentran los fundamentos semánticos y espirituales del libro (las claves), incluyendo el método de consulta.

- LEER EL LIBRO I (TEXTOS) Y  EL LIBRO 3 (COMENTARIOS) DEL I CHING, que contienen las definiciones y las explicaciones de los 64 signos.






 La interpretación del signo EL ANTAGONISMO (38), utilizado hasta ahora en las explicaciones prácticas, es un buen ejemplo del sentido y la finalidad del I CHING. En una primera lectura superficial, el signo parece indicar CONFLICTO y, por tanto, dificultad y adversidad. 

Sin embargo, el texto (libro 1) y los comentarios (libro 3), también resaltan sus "funciones benignas" y, concretamente, indican: "Los Antagonismos entre Cielo y Tierra, espíritu y naturaleza, hombre y mujer, generan, gracias a su conciliación, la creación y procreación de la vida" (Libro 1, p. 231). Es decir, tensión creativa.


 

 
 
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